Disciplina positiva: una forma “bonita” de educar

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Educación, Enseñanza, Padres

El día de hoy en la Liga de Genios, te queremos hablar sobre la disciplina positiva. Tal vez ya has oído hablar de ella o quizá no. Lo cierto es que es una forma “diferente” de educar. Al menos, se sale de los estándares que la mayoría conocemos.

Y es que en la disciplina positiva no hay espacio para los castigos, los gritos, amenazas y chantajes. Y, hasta aquí, seguramente dirá, bueno, eso no es nuevo. Pues bien, lo diferente es que tampoco hay cabida para los premios o recompensas, situación a la que solemos recurrir muchísimo.

Qué es la disciplina positiva

Bien, empecemos viendo de qué se trata todo esto. De entrada, esta forma de educación no es nada nuevo. Tiene sus orígenes a principios del siglo XX cuando los psiquiatras Alfred Adler y Rudolf Dreikurs desarrollaron esta filosofía.

Posteriormente, las psicólogas Jane Nelsen y Lynn Lott la retomaron pues Nelsen estaba cansada de batallar con sus 5 hijos. ¿Te suena familiar?

Entonces, la disciplina positiva es una metodología que brinda algunas herramientas para la educación de niños y jóvenes. Esta metodología se fundamenta en las neurociencias, es decir, el estudio de cómo funciona el cerebro y las necesidades humanas.

Entonces, tiene un carácter de inteligencia emocional, basada en el dominio de las emociones como el miedo. Además, busca fortalecer los vínculos de confianza de los chicos hacia los padres y mejorar la comunicación entre ambos.

Por qué no criar con premios y castigos

De acuerdo a esta filosofía, los premios logran generar estados de “dependencia” en las personas. A la larga, si no hay premio, los futuros adultos no encontrarán suficientes motivos o razones para “hacer lo que les corresponde”, es decir, no serán personas responsables, independientes y con alta estima, seguridad y confianza en sí mismos.

Por otro lado, los castigos crean una sensación de “injusticia” como lo describe Miguel Ruiz en su libro: “La Maestría del amor”. Además, los niños maltratados física y emocionalmente tienden a reproducir esos maltratos hacia seres más indefensos. Así, nace el bullying pues los niños buscarán vengarse de lo que les ocurre en el núcleo familiar, donde se consideran indefensos.

La congruencia de la disciplina positiva

Como padre de familia, estoy seguro que quieres lo mejor para tus hijos, ¿cierto? Y muchas veces perdemos esa perspectiva centrándonos en lo que “nosotros creemos” que es lo mejor, porque a nosotros nos educaron de una manera.

Veámoslo con un ejemplo: a principio de año te propones bajar de peso y hacer ejercicio para irte de vacaciones a la playa y lucir genial Sin embargo, te justificas en las tradiciones para comer rosca, tamales, recalentado y un largo etc. Así, llega el verano y no has cumplido tu propósito. Y ahora sólo buscarás justificar tu comportamiento y el hecho de no haber bajado de peso. Probablemente te dirás que “ni es necesario verse bien”, pero ¡no te olvides de la salud!

Ahora, haciendo la analogía, tú quieres lo mejor para tus hijos, pero crees que lo mejor es a través de artículos: un buen celular, la tableta, los mejores juguetes. Por supuesto, si se portan mal hay que darles una nalgada y castigarlos. O bien, condicionarlos para que se porten bien con la promesa de que obtendrán una recompensa.

¿Ves el nivel de incongruencia en ambos caso?

En el caso de la disciplina positiva, el paradigma es distinto, pues se busca establecer límites de manera respetuosa, generar confianza y hacerlos responsables de sus acciones y sus resultados. Algo absolutamente necesario en todos los adultos.

Beneficios de la disciplina positiva

A lo largo de las línea pasadas, te habrás dado cuenta por ti mismo, misma que esta filosofía tiene múltiples beneficios, puesto que busca criar y crear personas responsables, seguras de sí mismas, cariñosas, luchadoras, independientes, generosas, colaborativas, inteligentes emocionalmente, congruentes y honestas.

Además, los lazos afectivos y la comunicación también mejorarán. Ya no existirá el miedo a la reprimendas ni tampoco la necesidad o dependencia a los premios.

En lugar de maltratar a otros niños y hacerles bullying, serán empáticos y sus relaciones afectivas con su entorno mejorarán.

Cómo ejercer la disciplina positiva

Claro, porque lo importante es aprender ¿no? Por eso, te daré algunos consejos para mejorar como padre porque, si quieres mejores hijos, tú tienes que ser congruente primero y debes aprender a ser mejor padre.

Ya lo he dicho, nadie nos enseñó a ser papás, pero eso no es justificación para no aprender ahora que ya tenemos a nuestros hijos.

Pero, los consejos te los daré el siguiente artículo. Así que suscríbete ya para que no te lo pierdas.

¡Nos leemos pronto!

 

 

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