Cómo ejercer la disciplina positiva

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ejercer la disciplina positiva
Educación, Enseñanza, Padres

La semana pasada hablamos sobre qué es la disciplina positiva y cómo ésta es una alternativa a la educación “tradicional” en la que tendemos a premiar o castigar a nuestros hijos. Pero, en el tintero dejamos los consejos sobre cómo ejercer la disciplina positiva en nuestro día a día.

Recuerda que la idea es que, como padres, también es nuestro deber educarnos primero a nosotros mismos. En esta era de la información, no hay excusas para decir “así soy yo y así me educaron a mí”. Podemos ser realmente mejores padres de lo que las generaciones anteriores lo fueron.

Así que, sin más rollo, veamos los…

Consejos para ejercer la disciplina positiva.

Firmeza

La firmeza se refiere a que debes ser fiel a tu palabra y a tus decisiones. Si le pides a tu hijo que termine la tarea, tendrá que hacerlo, no importa lo que suceda. No puedes retractarte o tu palabra perderá valor ante él.

En pocas palabras, tienes que ser congruente. Hacer lo que dices y cumplir tus promesas. Si los hijos ven falta de congruencia en los padres, es probable que dejen de tomarlos en serio. Y, entonces, los padres querrán recuperar su “poder” a través del autoritarismo y el miedo.

Finalmente, ser firme también implica que los padres debemos establecer límites y reglas. Una vez más, esto debe ser de forma congruente y, por supuesto, cumplirlas siempre. Algo súper importante, es que los padres deberemos hacer un ejercicio sobre los valores de la familia que queremos establecer, para poder crear dichas reglas.

Por ejemplo, el respeto, la honestidad y otros que consideremos fundamentales para la convivencia. Nuevamente, tendremos que ser congruentes. No nos podemos permitir mentir frente a ellos y después exigirles que sean honestos.

Amabilidad

En este punto, se trata de generar los vínculos afectivos con nuestros hijos. Crear confianza y empatía. Incluso, se trata se hacerlos responsables y conscientes de sus decisiones de forma amable.

Si ya están definidos los límites, debemos hacer que éstos se respeten pero sin caer en la tiranía o amenazas. Por ejemplo, tenemos un hijo adolescente que quiere salir con sus amigos y queremos plantear la hora de llegada.

En la forma “tradicional” le diremos que llegue a las 8 y que, si se retrasa, será castigado.

Una alternativa para ejercer la disciplina positiva podría ser algo así:

– Padre: “sabemos que en estos tiempos andar en la calle por las noches puede ser peligroso, pero confío en ti y en tus amigos y sé que no se expondrán de ninguna manera. ¿A qué hora te parece conveniente que deberías llegar a casa?

– Hijo: “todos mis amigos llegarán a sus casas a las 11 de la noche”

– Padre: “a las 11 creo que es demasiado tarde, ¿qué te parece a las 8?”

– Hijo: “a las 8 es muy temprano ¿podría ser a las 10?”

– Padre: “de acuerdo, a las 10 te espero en casa. Como tú eres responsable, sé que cumplirás con tu palabra y llegarás a esa hora. Y así, cuando haya alguna fiesta u ocasión especial, sabré que puedo confiar en ti si te dejo llegar un poco más tarde”.

Estimado lector, ¿notas la diferencia entre ambos escenarios? ¿en cuál crees que tu hijo respetaría la hora de llegada?

Conoce a tus hijos

Cuando los hijos son pequeños, es verdad que los padres toman todas las decisiones por ellos. Pero, conforme éstos crecen cada día van formando sus propio carácter y sistema de creencias.

Y como cada hijo es diferente, no podemos pretender tratarlos a todos por igual. Debemos de relacionarnos de una forma más cercana. Conocer sus sueños, sus temores, sus opiniones, sus intereses. Y, por supuesto, hacerlo sin juzgar. Lo peor que podemos hacer es criticar los pensamientos de nuestros hijos pues con ello perderemos su confianza.

El Dr. Miguel Ruiz establece en su libro “La maestría del amor” que el amor es aceptar a las personas como son. Y si no podemos aceptar a nuestros hijos sin juzgar, entonces sentirán que no son amados. También Stephen Covey habla sobre la importancia de comprender antes de ser comprendido en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva“.

Conclusión

Ahora ya sabes cómo ejercer la disciplina positiva en casa. Deber ser firme, amable y acercarte a tus hijos para generar confianza y una comunicación efectiva.

Así que, ahora la pregunta es: ¿lo harás? Porque no basta con “saberlo” sino hay que llevarlo a la prácticas. Si lo haces, por favor escríbenos en los comentarios cómo te va.

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